El vendedor de halagos
En las redes le conocí. ¿Podía haber sido en cualquier otro lugar? Es posible. Pero el mejor sitio,
el más factible para su triunfo, no cabe duda era en las redes. Ese lugar donde los desconocidos
usan sus mejores armas.
Recordé el libro de Adelaida García Morales, La lógica del vampiro. Y pensando en las víctimas,
añadí también El silencio de las Sirenas.
Ambas lecturas parecían haber sido creadas para El vendedor de halagos y sus seguidores y seguidoras.
Todos somos susceptibles al halago y nos regocijamos en él, sin distinciones. Y ahí está el intringulís.
Llegamos a creer, pese a nuestras dudas sobre la sinceridad del halago.
En eso radica la lógica del vendedor de halagos, como duda la victima de La lógica del vampiro.
Su opacidad.
el más factible para su triunfo, no cabe duda era en las redes. Ese lugar donde los desconocidos
usan sus mejores armas.
Recordé el libro de Adelaida García Morales, La lógica del vampiro. Y pensando en las víctimas,
añadí también El silencio de las Sirenas.
Ambas lecturas parecían haber sido creadas para El vendedor de halagos y sus seguidores y seguidoras.
Todos somos susceptibles al halago y nos regocijamos en él, sin distinciones. Y ahí está el intringulís.
Llegamos a creer, pese a nuestras dudas sobre la sinceridad del halago.
En eso radica la lógica del vendedor de halagos, como duda la victima de La lógica del vampiro.
Su opacidad.
Comentarios
Publicar un comentario