Un día de Agosto

 Lentamente. Aparecen lentamente. Aún sin sentido, aparecen lentamente. Palabras en negro que enturbian el blanco del papel. Me dejo llevar sin ruta ni conocimiento de adonde me dirigen.

Me alumbra el paisaje verdi -blanco de un día cualquiera de  luminoso estío.

¿Por qué se me cierran los ojos? He dormido diez horas. ¿Será como el dicho del comer.... hasta empezar?

¿Será esta música espaciada y melancólica?

Ay los años. Cuántas novedades traen los años.

No quiero dormir, quiero seguir pensando en palabras obviando este sopor que embargádome, se resiste a despertar.

No puedo más. Es más fuerte que yo.

Me doy, como dicen los niños de hoy.

Me doy.

He descubierto la causa del sopor: se llama codeina.


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