Media vigilia
A las cinco de la madrugada tocaron Diana. No era de extrañar. Había dormido siete horas de un tirón. Tras haber visto Boom y Pasapalabra, hice un par de cambios de canal. Viendo la triste programación me dije. A la cama calentita y sin gastar electricidad. Caí como una piedra en un estanque. Las ondulaciones eran las del pecho al dormir. Y no digo como un ángel, poruqe siempre me distrajo más el demonio.
Como iba diciendo a las cinco volví a la consciencia. Me hice un café. Entre sorbo y sorbo le dediqué una hora al "Bisturí". Alias de mi admirado Friedrich Nietzsche. La otra se la dediqué a Fernando Savater. El primero se debatía en desarrollar conceptos como libre albedrío, justicia e injusticia naturales, que según este incisivo pensador mantiene, no existen.
Savater me llevó al amor propio.
Después de esto, comenzó a asomar la Aurora rosa en un cielo verde precioso. Y como decía la canción:"a partir de ahí todo fue cuesta abajo". Pero no se limitó mi cabeza a ir cuesta abajo. ¡Oh no! Se asemejaba más bien a la Rosa de los Vientos.
Torbellino imparable me llevó a pensar en lo más banal. En la llamada que hice a María y que contestó con un ¿Sííí? A lo que respondí con un "Noooo" comenzando a reír.
En el mismo segundo mi mente concibió que en Germania la gente responde al teléfono con su apellido y que yo, según sonase a menudo suelo responder con: Atocha, dígame. O con un digámelo todo, pero nunca jamás con un sí.
Y hasta aquí hemos llegado.
Se me acabó la marcha y las ganas de decir nonadas.
A todos les deseo un día tan extraordinario como el que estoy teniendo yo.
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