Paisaje
En estos tiempos donde el contacto humano es difícil, o quizás debería decir, más difícil aún, cuesta hasta imaginar cosas.
Llevo algún tiempo escasa de lectura y escritura. La concentración falla. Dos páginas me parecen suficientes para cansarme.
Dos amigas, cerca de la cincuentena, a las que les he comentado el hecho, me dicen que les ocurre lo mismo. Insisto en los de cerca de los cincuenta, porque le echo la culpa a la edad. Y es posible que también haya bastante de eso. No obstante,¿ cómo puede pasar una rata de biblioteca a leer dos páginas cuando se ha bebido sin medida textos y textos?
Es lógico pues, esta abulia que me destroza los nervios al mirar y remirar el papel en blanco, o a veces, la pantalla blanca.
Lo de los agujeros negros en la testa es otra. La palabra que tenía en la lengua, desaparece por arte de ensalmo, para regresar cuando ya había buscado sustituta.
¡Qué rabia me da!
Me entretengo con el paisaje cotidiano, con Roco, con las aves cantoras. Así mismo, el cielo me entretiene, o algo en la cocina. ¡Cuánta pobreza de espíritu...Por las barbas rojas y azules de los piratas. ¡Qué cabreo!
¿Cuándo pasará esto?
Leeré a Maki. Al menos con el sonrío.
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