Vuelta a casa
Arriba me dijeron que no me querían, abajo tampoco. Y la verdad es que a mí lo tibio nunca me ha gustado, de modo que me dije " en el limbo ni lo intentes".
Así que aquí estoy. Otra vez en casa. Un poquillo tocá del ala, pero vamos, ni le echo cuentas.
De poco a poquito, vamos siendo lo que era.
Lo siento por los que tendrán que soportarme.
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