Hay que gritarlo

 No resulta lo suficientemente atractivo el hecho de pagar una televisión privada. Con las públicas basta.

No obstante y lentamente también se reducen las ganas de ver lo que ofrecen.
Ofrecen violencia sin fin. Y van creciendo las series violentas, las películas. como si no tuviesemos suficiente con una aterradora realidad, los juegos actuales también usan sin medida la violencia. Parece ser que el ansia del ser humano por ver o vivir la violencia fuese irremediable, necesaria incluso. Si no, a qué se debe que crezca y crezca sin parangón mientras los medios de comunicación hablan de cultura.
Ya no concibo qué o quién cacarea más. ¿O debería decir, miente más? O sencillamente se contradice más.
He visitado todas las cadenas disponibles (unas doce o trece), y con alguna excepción en una determinada hora y cadena es inadito la porquería que se emite. Alguna que otra cadena  directamente la prohibiría. Sin hacer balance cerraría el ochenta y cinco por ciento.
También aquellas películas que, como cantaba Auserón "sólo tienes cabeza/ para pensar/ en películas tontas/que hacen llorar...
El panorama pinta a peor. También, o especialmente en la vida real. Si nada lo impide, no vamos a ver sumegidos en los años 60 a no ser que se levanten los pueblos del mundo occidentales, porque pinta fatal la cosa.
Y bueno, a lo peor aún me toca vivir en carne propia esa violencia que  tan necesaria se considera ver en la televisión y el cine. Como si faltara en la vida real de medio mundo quedándome corta.



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