De refranes y otras cosas.
Dicen que no hay más ciego que el no quiere ver. Y bien cierto debe ser, pues que a aquellos que deben estar a nuestro servicio, les servimos nosotros, y para bien poco. Cada cuatro años se nos solicita como es bien sabido y el resto del tiempo; si te vi no me acuerdo.
Tampoco entre ellos parece que recordaran bien lo que hace, hizo fulanito, o dijera perenganito. El olvido es la mejor fuente para repetir la historia; o lo que es lo mismo, las acciones de los mandamases, dado que sobre los pueblos, o los que los componen - llamémosle pueblo, ciudad, villa o aldea, o sea, las personas que integran estos núcleos, están limitados a obedecer. Y que cada cual piense lo que apetezca. Que si somos libres, que si eso pasó a la historia, que si vivimos en democracia, y todas esas zarandajas que con fervor deseamos que fuesen ciertas y que dictan tanto de serlo.
Para gustos colores y para pensamientos incontables. Y eso sí que es una certeza.
Y hasta aquí hemos llegado.
La noria existe.
Así pues, que cada cual comience a girar la suya y cuente y cuente hasta que llegue a creérselo.
Y colorín colorado, este cuento se extinguira con la raza.
¡La humana, hombre!
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