Se llamaba Rita

Cómo olvidarla, si me asaltan imágenes de aquellos primeros "cigarillos" que ella paciente liaba mientras me hablaba de su novio español y de las cosas que en sus cartas escribía...
Fue mi primer "cigarrillo" y ya rondaba una edad digamos, adulta si se compara con la juventud de mi estimada maestra Rita. (Maestra o iniciadora en esto de los porros), que de eso trataban aquellos primeros pitillos de haschish. (Estúpida aclaración)
Con su pelo negrísimo como ala de cuervo y sus asombrosos ojos azules Rita, alemana de pura cepa, me hacía reír y pensar en su novio "stolz wie ein Spanier" = orgulloso como un español, decía el dicho alemán y reiterado por ella cuando me leyó la siguiente frase:
porque tu eres mía y sólo mía y porque yo soy Dios y yo soy divino.

Si por la edad o por el tufo conocido, pensé para mi, menuda la llevas muchachita con semejante divinidad.

Duró lo que debía durar, esto es poco: como las escapadas de los los dioses del Olimpo a la tierra. Por suerte mi amiga encontró pronto otro amor con quién quitarse el polvo de los dioses y a mi me dejó
dos cosas: el porro y el respeto a los dioses de pacotilla.
Y perdón por las iteraciones.

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