Hasta un palomo da que pensar

 Unos días antes de que Roco volara a otro hogar intenté que  no se posara en la veranda. Tenía plantas debajo y las cagaba todas. Sabía, la que suscribe, que era una tarea inútil y, no obstante persistí en mi empeño.  Si voló por amor, ojalá fuese así, o si Roco voló por eso mi insistencia, entono el mía culpa tan extendido en la religión, sea cual fuese. Pero a la par pensaba en las palabras de Eduardo Galeano. "Todos llevamos un dictador dentro". Cosa que corroboro por ese detalle insignificante y por mil más que pasan desapercibidos, o no.
 En el caso de esta persona lo es y lo reconoce abiertamente y sin pudor, si bien tratando de evitarlo en cuantas más ocasiones mejor. Se lo debo a mi conciencia que ve, con cada día, con mayor capacidad las propias incapacidades que se cuecen en su interior.
En la revelación está la solución. Sin olvidar la rebelión. Al fin y al cabo, y si hay que pensar en que los astros tienen algo que añadir,  y ellos dicen que es cuestión de carácter, como apuntaba el escorpión atravesando el lago con la rana en su lomo.

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