Ignorancia o sin título

 Por no tener no tengo título alguno. Oh sí, lo olvidaba. Pero no, no es un título sino un certificado de una universidad popular en el que consta que aprobé con nota lo que se denomina como interpretación del alemán al español en temas como economía, leyes sobre el trabajo, o laborales mejor dicho, y alguna que otra rama que he olvidado. Total, para lo que me ha servido... Bueno, para ayudar a traducir algún libro a algún alumno alemán estudioso del castellano, o español como ellos dicen. La palabra castellano se va olvidando. Y la verdad es que, personalmente, también prefiero emplear la palabra español. Abarca todo el territorio con la salvedad del gallego, catalán y vascuence que hay que darles su espacio, lo que hago con sumo gusto, pues viendo como avanza el mundo hacia un idioma único (el inglés) - lo que me disgusta en extremo y no porque no me gustaría aprenderlo - sino por el modo que tienen los medios de comunicación de imponerlo. Aplicando la ley de internet para palabras castellanas que no necesitan de otra expresión. Por ejemplo coach.

¿Es que no es bonita la palabra maestro? O será que van quedando tan pocos maestros y sumando en exceso "profesores". Parece que el maestro "El Maestro" va perdiendo puntos en estas sucesivas, y "pulidoras" palabras técnicas.
Nos hemos olvidado de tantas cosas bellas y no tan bellas, porque de todo hay en la villa. Y no es sólo Disney el que endulza los cuentos. Ya nos bastamos los españolitos para edulcorar todo lo que viene de fuera. Los mejicanos le dicen malinchismo, pero yo he leído otra definición en el libro titulado El miedo a los bárbaros de Tzvetan Todorov y que, lamentablemente, esta cabecita mía no recuerda y que para más inri olvidé -como no - subrayar y anotar en las últimas páginas como suelo hacer. En fin, todo se torna olvido, y mira que según Rita Lewis (neuróloga italiana) mantiene que el cerebro no tiene arrugas, pero no dijo nada sobre los agujeros negros que pueblan el mío. Y, aunque no lo parezca, continúo intentado dar con la palabra que, a lo mejor algún maestro entre los seguidores conoce a la perfección y me la envía. Con lo que le quedaría muy agradecida.
Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.
Espero que alguno de vosotros encuentre el camino en este caos que reina en uno de los agujeros negros que define la peculiar forma de transitar por las letras españolas.
Feliz domingo a todos. Bienvenidos al maravilloso crepúsculo otoñal o Dämmerung como diría un germano.

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