Carta a un amigo
Amigo mio:
Acabamos de intercambiar un par de mensajes.
En uno de ellos me dices que estás ejerciendo de abuelo y de cuidador de perro .Yo te respondía que no ejerzo de una cosa ni de otra. Es lógico porque, no tengo hijos, ni perro.
Tampoco hago de tía ni de tía-abuela. Cuando tomé la decisión, asumí todas esas consecuencias.
A decir verdad, nunca me ha causado problema alguno el haberla tomado. Es más viendo con los ojos bien abiertos lo que "hacemos", hacen con el mundo, me alegro infinitamente de no haber contribuido a aportar una víctima más.
No quiero ni imaginar a un ser que se parezca a mi, ni que sufriese tanto ante la injusticia y la crueldad humanas.
Pero son cuestiones muy tristes para una noche tan deliciosa y tan rebosante de música en la dulce voz de Silvia Perez Cruz.
Tampoco falta la sonrisa. Es más suena y resuena de vez en vez lene y algo triste, pero sonrisa al fin y al cabo.
Dos días atrás tropecé con una abuela tirando de carrito con nieta incluida. Me habla de que "tiene" que ejercer de abuela, aunque ella dejó su trabajo para dedicarse a criar a sus hijos. Y añade: es que lo quieren todo.
Dicen los que mandan, que la sociedad, (o sea nosotros)-antes nos llamábamos "pueblo" que somos responsables de todos los males que nos aquejan. Pero yo pienso que lo que nos aqueja es su pésima gestión.
Sólo falta que nos digan que vamos a la guerra dichosos. ( Y no está la susodicha tan lejos)-
¡Puaf, qué asco de mandamases sin escrúpulos!.
La libertad que tanto deseábamos llegó disfrazada de Mamushka.
Tiene más capas que una cebolla, y nosotros, eternos ingenuos, volvimos a caer en la trampa. En las manos de los violadores de almas.
Pasarán amigo, a nuestro pesar. Ya han pasado una y otra vez a costa de la lealtad, de la solidaridad, ya de la vida misma.
Nunca les hemos importado, ni les importarán los que vienen empujando. Y todo volverá a brotar de nuevo esperanzado porque es ley natural. Y aunque nosotros los viejos sepamos que sólo serán pausas más o menos largas...
Y de pronto oigo la voz de la lucha, de la denuncia y pienso de nuevo que "no pasarán".
Levanto la mirada hacia ese horizonte infinito que forman cielo y mar y me digo: mi amigo me va a matar por hacerle partícipe de este pensamiento triste y oscuro de una amiga que él considera divertida.
Pero si no te importa, ¿me permites esa bipolaridad, por otro lado tan humana?.
Te lo agradezco de corazón.
En Colón, Colón 34,
siempre a su disposición.
Comentarios
Publicar un comentario