La página en blanco: Díario

Alguna vez yo, escribía cartas.
Alguna vez yo, escribía cuentos.
Alguna vez yo, escribía un mal poema.
En realidad todo era mediocre. Pero escribía.
algún día alguien me convenció para obtener un PC. 
Mis costumbres de escribir bien o mal, se alejaron de los sitios acostumbrados como balcón y luz velada, salón y música, orilla del mar...
Sólo algo permaneció, la mediocridad al escribir pese a los me gusta de una página en Facebook.
Las cartas dejé de escribirlas porque las repuestas no llegaban. Se habían mutado en frases cortas, córteses, eso sí, por chat.
Ese mensajero instantáneo al que tantos hemos sucumbido.
"Hemos". Y de pronto, la tristeza comienza a asomar. Primero por la barriga hasta, trepando por el corazón, llegar a la cabeza. Y allí, ya no encuentra retorno al balcón, ni a la mesa, ni a la orilla de la mar, ni a ningún otro lugar que no sea Facebook, Facebook, Facebook.

Comentarios

  1. Lo que cuentas resuena en mi corazón. Soy parte de la ausencia y de las ganas de dejar de serlo.
    Amiga, querida amiga.

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    Respuestas
    1. Bueno es saber que hay almas gemelas revueltas entre la hostilidad y la indiferencia de los tiempos. Gracias aún siendo anónimo. Eres más inteligente que yo y menos vanidosa/o.

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