Los días sin alma

Hay días sin alma. Días en los que todo parece detenido, ingrávido, sin vida.
Son días a superar con una sonrisa al espejo, aunque el espejo te aterre. ¡Cuántas cosas he visto en el espejo...!
En esos días, no me importa suplicar una mano tendida, un abrazo virtual, un color estridente de ROJO. Palpitante, rítmico, pero pausado. Porque, física, una mano física, es a veces difícil de tener cerca siempre con ese carácter  mío improvisando sin parar cada minuto de la vida. Nadie dijo que para bien ni para mal. Sólo así: vívido. Sin fronteras, libre en caída y subida. Intenso. Hasta ese día que se presenta sin alma.
Es el día en el que el cielo llora sin consuelo.

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