Año nuevo vida nueva
Quizás sea un atrevimiento decir que las musas están de vacaciones porque sería como decir que a veces lo que escribo tiene musa cuando en realidad no es así. Las musas acogen a los inspirados y me temo que estoy muy lejos de eso. No obstante cuando se abre el vacío existencial, y suele suceder como algo cómico si no fuese penoso, que se escabulla la alegría y hasta la paz interior cuando se celebran festejos "oficiales". Es como si la obligación de reír y disfrutar en una fecha determinada espíritu y mente se negaran a ello de modo intuitivo. pero lo más probable es que me engañe y que sea la soledad recrudecida de una fecha determinada la que a pesar de la razón se adueñe del ánimo. Sea como fuere no es justamente la felicidad ni la alegría que disfruto durante días y días la que hoy se mantiene cerca. Muy cerca. Dentro, muy dentro. Sin explicación pausible.
Y pensar que la rebeldía iba menguando y dando paz a una mente sosegada y armónica...
Y pensar que los amigos, salvo uno o dos están lejos y que sea precisamente hoy que tanto los añore. ¡Que falacia! ¡Qué incoherencia! ¡Que nadería! porque no es sólo hoy, en otras ocasiones también sucede, pero parece que justo hoy cobrara importancia. ¡Qué complejidad la de la condición humana!
Ni siquiera apetece telefonearles y desearles feliz año nuevo, porque la certeza de que será lo mismo que el anterior, que no tenemos arreglo, que no podemos evitar la pena ni la alegría cuando a ellas se les apetece visitarnos...¿Por qué ha de ser hoy una excepción? De hecho, no lo es. Me invade la tristeza y no hay manera de evitarla. Ni la música que tanto bueno procura al ánimo y a la mente es capaz en éste momento de hacer que sonría.
Y pensar que la rebeldía iba menguando y dando paz a una mente sosegada y armónica...
Y pensar que los amigos, salvo uno o dos están lejos y que sea precisamente hoy que tanto los añore. ¡Que falacia! ¡Qué incoherencia! ¡Que nadería! porque no es sólo hoy, en otras ocasiones también sucede, pero parece que justo hoy cobrara importancia. ¡Qué complejidad la de la condición humana!
Ni siquiera apetece telefonearles y desearles feliz año nuevo, porque la certeza de que será lo mismo que el anterior, que no tenemos arreglo, que no podemos evitar la pena ni la alegría cuando a ellas se les apetece visitarnos...¿Por qué ha de ser hoy una excepción? De hecho, no lo es. Me invade la tristeza y no hay manera de evitarla. Ni la música que tanto bueno procura al ánimo y a la mente es capaz en éste momento de hacer que sonría.
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