El balcón
Y la volvía a levantar una y otra vez. La mirada
Y toda vez estallaba de azul aquél espléndido e inabarcable éter en una ceremonia de
magnificencia y de luz inundando los sentidos.
Y toda vez estallaba de azul aquél espléndido e inabarcable éter en una ceremonia de
magnificencia y de luz inundando los sentidos.
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