María

Ésta historia no es mía. Si bien estaba presente cuando María nos la contó a Lolita y a mí.

Pero a lo mejor debiera decir nuestra historia, porque todas apuntamos un poquito al suceso principal

 Ése, sí es de María. Y estoy convencida de que lo escribirá en sus memorias con más amor y más empatía. Yo, sólo me limito a contarlo a mi manera.
A María la conocí ése mismo día. Desde entonces la telefoneo de vez en vez porque se nos echó encima la corona y hemos ido posponiendo el encuentro que nos prometimos. Y es que la corona (19)  pesa mucho sobre el ánimo de las personas. Es lógico.
Decía, o eso creo, que entró María. Saludó a Lolita con mucha simpatía y alegría. Luego con gracia me saludó a mí.
Cuando nos dimos cuenta, llevábamos enfrascadas en una conversación sin ton ni son. cuando María dijo: pues yo estaba en Suiza y, aquella noche, dirigía  Serguéi Prokófiev un concierto. No recuerdo cómo ni si se había roto el pantalón o le quedaba muy largo. El caso fue que bajó para que se lo cosiera.
Y así lo hice.
A día siguiente, cuando entré en mi cuarto de costura en el teatro, lo encontré con un enorme ramo de orquídeas. En la nota rezaba el nombre del gran compositor ruso. Yo no me lo podía creer. No me merecía aquello. Pero esas son las cosas bonitas que me ha regalado la vida. Añadió.
Conocí a Audrey Herpburn y...
Pero esa historia la debe contar María en sus memorias.
A raíz de su historia, de la que se sentía super agradecida, dije yo así de paso. Pues, yo me casé con Richard Wagner. A lo que María, pronta me dijo sacando un boli y un papel. Firmemelo por favor.
Cuando Lolita y yo rompimos en carcajadas, Lolita manifestó: pero María, Richad Wagner perteneció a un siglo casi anterior. 
Las risas llenaron el recinto.
Desde aquél día, no he vuelto a ver a María, pero cuando hablamos por teléfono se me hincha el cucharón de dicha. Y quiero creer por su voz, que a ella también.




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