Carta al año 2020

 No voy a comenzar con Querido Año 2020 porque las alegrías que nos trajiste no fueron muchas. Y aunque personalmente no me haya ido mal, son muchos los seres que has dejado dolerse. Y en todo el mundo. De modo que en su nombre me quejo de ti.
No, no hablo de los que se han ido. Para ellos ha sido una bendición. Cesaron sus dolores y angustias. Lo digo por los que se quedaron.
Has regado la tierra de dolor, más aún de lo que suele ser regada.
¿Sabes? Soy de Occidente. Y tampoco es que ser de Occidente sea para estar orgullosa. Si miro en el tiempo pasado y presente...uhm. No, no es para sentirse satisfecha.
Creemos que nuestro modelo de vida es el mejor del mundo. Hay quién erradamente nos copia. 
Si vieran las cosas como yo, no lo harían.
Pero volviendo a ti. ¿Te marcharás dejándonos con la lucha del día a día? ¿o seguirá el 2021 metiendo su dedo en la llaga?
Espero que te marches y no vuelvas. Espero que no contamines al año que entra. Pero a decir verdad no las tengo todas conmigo.
He pensado mucho y no te culpo solamente a ti. Entre todos hemos puesto nuestro granito de arena contaminando tierra, mar y aire. Unos más y pocos nada de nada. Me viene la Amazonía a la cabeza. También zonas recónditas de Asia  África y Australia y mmi querida hermana América-Latina.
Ya ves, los más emperrados en embarrar este mundo somos los occidentales.
Sea como fuere, adiós año 2020. Te recordaremos siempre a nuestro pesar. Y espero que hayamos aprendido algo, si bien conociendo al ser humano...

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