Del escribir con minúsculas

Todos los que intentamos escribir algo, ya sea imaginario o real hemos tropezado con el olvido <de lo que escribía anoche en mi memoria y que mañana lo escribiré>, porque no solo se olvidó lo que queríamos decir, sino que seríamos incapaces de escribir algo
siquiera parecido. Sí, y creo que les pasa a todos los que escribimos con minúscula. De los que escriben de veras no puedo decir que les
ocurra lo mismo porque lo desconozco. Claro, que tal vez debí ceñirme solo a mi, pero a mi edad es hora de saber que siendo una más, a otros debe ocurrirles similar.
Y para dar fe de lo que digo, acabo de olvidar la frase que formulaba hace unos momentos en el lecho del que me he levantado para escribir la frase inicial.
Es evidente que, trás la frase, se marchó sin despedirse el resto. Eso me ocurre por meterme en camisa de once varas.
Ah. Ay. Me acuerdo de lo quería decir. No de la frase en cuestión. 
Quería divagar sobre como ponerse en el lugar de alguíen afectado de algo grave. Por ej., de alguíen que va a quedarse inmovíl, tetraplégico en un corto plazo.
Una piensa en lo terrible de esa situación, pero ¿es capaz de ponerse a la altura de las sandalias de la persona en cuestión?.
La respuesta es tan simple como contundente: ¡NO!

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