No es donde dije, digo...
Igual de difícil es anular la palabra dios de nuestro lenguaje, como que un hombre deje de servirse del patriarcado. O, ¿y a qué negarlo?, que muchas mujeres sean machistas. Y es que es cosa ardua borrar las costumbres, las formas que, durante siglos, nos han sido inoculadas. Va más allá de la voluntad y la convicción.
La palabra dios, está en todas partes. Restallando, como un látigo en múltiples expresiones. Y el machismo, no se puede sacudir de las células de hombres y mujeres como de fácil se sacude una botella de cava y hacer manar el líquido retenido.
Pero fácil o difícil no es todo en la vida. Hay cosas que suben cual la espuma. De eso se ocupan los medios "culturales".
Hoy, escuché en Radio 3 la frase: a por el éxito. Junto a otras lindezas culturales. Chirla, coño. Como si vender la intimidad en todo y por todo significase ser más feminista.
Con qué facilidad se deja atrás la frase: por la lucha. En esos medios que tanto exaltan su "propia cultura".
¡Cuánto camino por andar nos queda!
¡C
La palabra dios, está en todas partes. Restallando, como un látigo en múltiples expresiones. Y el machismo, no se puede sacudir de las células de hombres y mujeres como de fácil se sacude una botella de cava y hacer manar el líquido retenido.
Pero fácil o difícil no es todo en la vida. Hay cosas que suben cual la espuma. De eso se ocupan los medios "culturales".
Hoy, escuché en Radio 3 la frase: a por el éxito. Junto a otras lindezas culturales. Chirla, coño. Como si vender la intimidad en todo y por todo significase ser más feminista.
Con qué facilidad se deja atrás la frase: por la lucha. En esos medios que tanto exaltan su "propia cultura".
¡Cuánto camino por andar nos queda!
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