Pensares y vivencias
Noté el silencio. El silencio de la tecnología. Y me pareció un silencio primigenio, dulce, reposado. Como el imaginado silencio interior y anterior a la creación; si es que el silencio existió alguna vez. Sea como fuere, sentí el placer de que algo en mi se liberaba. Y esa libertad corría por mis venas alborozada, y, alborotaba mi entorno interior y exterior. Y así durante días y días.
Callaba el ordenador. Callaba el móvil...y saboreé las presencias táctiles, palpables de algún amigo, alguna amiga, de una hermana.
La magia del roce tomó forma y la dicha fue inefable.
Hoy, ha funcionado de nuevo el móvil. El resto sigue silencioso.
El músculo duerme, la ambición, el interés, la hipocresía, y también algunos afectos -también están- callan.
La perfección del alma humana no existe, pero trataré de buscar en los medios tecnológicos y en las redes lo que más se acerque a ella
entre la multitudinaria población que por ellas pulula.
Entretanto, los días se llenaron de todo aquello que la vida incluye. Incluso la muerte.
Callaba el ordenador. Callaba el móvil...y saboreé las presencias táctiles, palpables de algún amigo, alguna amiga, de una hermana.
La magia del roce tomó forma y la dicha fue inefable.
Hoy, ha funcionado de nuevo el móvil. El resto sigue silencioso.
El músculo duerme, la ambición, el interés, la hipocresía, y también algunos afectos -también están- callan.
La perfección del alma humana no existe, pero trataré de buscar en los medios tecnológicos y en las redes lo que más se acerque a ella
entre la multitudinaria población que por ellas pulula.
Entretanto, los días se llenaron de todo aquello que la vida incluye. Incluso la muerte.
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