Soy un árbol.
El tronco de un árbol.
Yazgo sobre la tierra.
Emano una sustancia gaseosa, física, visible y palpable.
Me inunda la felicidad, la calma.
He olvidado mis dolores.

Se abre la puerta.
Adios la maravillosa sensación de ser árbol que, después no conseguí volver a sentir.
-Buuuuuh
- Niña, que susto me has dado.
Había perdido la noción del tiempo.
Si supieras...
Y le digo que era árbol.
Tenía las manos entrelazadas. Los pies también.
Y era árbol. Y emanaba....
Y sentía...
Y estaba tan...
-¡Mujer salvaje!
Y dije: estuvo aquí de mañana. Ella. Y ahora estás de noche, tú.
Y hablamos ella y yo
Y hablamos ahora tú y yo.
Y volvió a pasar el tiempo.
Y hubo razón en nuestro hablar.
Y hubo corazón.
Dijiste que querías enlatar mis risas.
Y preguntaste al móvil que respondió: endulzar risas.
Provocó más risas. La tuya se convirtió en agitada tos.
Dicen que Eduardo VIII murió de risa.
-Tú te moriras de risa.
Ojalá, dije.
Y mostraste un video.
Acepté verlo.
Callé lo poco que m gustaba, que el movil (debo ir acostumbrándome a verlo como un nuevo interlocutor)
anula la imaginación.
Y hablamos de la capacidad del autoengaño, de la dignidad de la autora de Pipi Calzaslargas. (Habías leído su biografía.
Y del empeño de hacer cosas de niña que yo sentía.
-Eso es ser Calzaslargas.
Y hable-otra vez- de Novecento, el libro de Baricco.
De cómo conjuraba los deseos para deshacerse de ellos.
Los deseos...cosa poco digna de...
Ofrece debate, puntos de vista.
Hablamos de mujeres mayores que conoces. ¿Entraré yo entre ellas? (Risas)
Hablas de sus pupilas, de las niñas que laten en ellas.
Algunas no pueden valerse por si mismas. De su enorme dignidad.
Tantos años de amistad dan para mucho en un espacio de tiempo siempre pequeño.
Un hueco divertido para los exs, sus hazañas y nuestra permisividad.
La mía pertenece al pasado.
La tuya renovada.
De momento.
Eres tan joven aún.
¡Adiós, adiós!
Intentaré retornar a mi estado de árbol.
¡Adiós, mujer salvaje!.

Comentarios

Entradas populares