Diario no te abandono

Nos inflamos de buenas palabras  hacia nosotros mismos.
(Creo que es un mal endémico, en la genética familiar).
Bueno, en mí. ¿A qué justificar con la genética, culpando así a los demás, cuando debería de juzgarme y no juzgar a los otros?
Da igual parientes o amigos. 
Tengo el vicio de hablar en plural cuando del propio desvío se trata.

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