Una más: yo

Porque pensamos bien de nosotros mismos en cuanto a maldades se refiere. Y bien cierto es que, la gran mayoría de los seres humanos, así como maldades, así dicho,  no hacemos. ¿Pero qué ocurre cuando omitimos hacer?. ¡Ay, ya yay! ¿Cómo denominamos esa omisión?. ¿Crueldad, indiferencia? Dice ese refranero tan olvidado, que el que calla otorga.
Por supuesto que en las redes mostramos lo mejor de nosotros mismos. Nos mostramos divertidos, solidarios, amantes de las causas justas. pero no menos cierto es que nos hemos olvidado no sólo de aquellos que siguen sufriendo las atrocidades de las guerras, de sus huidas por tierra y agua, ya incluso nuestros fabulosos gobiernos occidentales y nosotros con ellos, (los votamos) tan ejemplares, no damos un paso para auxiliarlos. Al revés, castigamos y condenamos a los que sí se implican en las tareas de rescate. (Sálvese quién pueda). (Es una frase muy socorrida).  Y con esa frase nos salvamos todos.
Pero ¿donde está nuestra dignidad como pueblo? " Si me muero que me muera con la frente bien alta". Sin rebelarnos nada somos. Y mira que nos ha traído nuestro acomodo. Nuestra omisión. Lease políticas de derechas. No nos engañemos, van a triunfar, como en todo "Occidente".
No nos sentimos campesinos, porque  nunca lo fuimos muchos de nosotros,  pero sin ellos no nos alimentaríamos.  Tampoco  nos sentimos obreros, ni trabajadores. ¿Es que no lo somos casi todos?.
¿En qué, pues nos hemos convertido? Nuestra conciencia dormida se alimenta de triunfos futuros inexistentes. Tiembla la juventud ante su exilio voluntario. Este país no da para comer ni aún trabajando. Y seguimos educando con idénticos baremos trabados de conformidad. Las pocas voces que se alzan no bastan. Nunca bastarán sin conciencia de que todos somos supervivientes, de que todos somos iguales. Nacemos de un vientre y nuestros huesos irán a la tierra. Y la cultura, si no es de todos...

Comentarios

Entradas populares