Vuelvo siempre a tí Diario

Hace tiempo que no pronuncio la palabra amor,
aquella de  tú y yo.
Como los mantelitos,
¿recuerdas?
Ya sólo digo amor de mantel de mesa grande.
Donde todos tienen cabida.
Pongo platos en el suelo,
para las mascotas.
Las flores son de papel o de seda.
Aún gustándome tanto las frescas.
Las ventanas abiertas al paisaje.
Se come con la vista.
Y algunos manjares:
con los dedos.
"Sapore di sale, sapore di mare"
Que no falte el agua, dice Federico-
que es como un pariente que nunca falta ni falla-
fría, fría como la del río.
Tampoco son los besos de tornillo
los que me rondan por las entretelas.
Hay tanta variedad de besos.
¡Quién no ha besado un ciervo herido,
a un recién nacido,
a una madre que sufre,
a un hombre que se va a la guerra,
a un anciano de manos callosas
a un loco estremecido de malos sueños.
Besos de amor, ¿no son esos?
¡Música! ¡Música! ¡Música!
Sí, pronuncio amor.
Amor, amor amor, amor....!
Los tú y yo
han dejado de importarme.
Sólo manteles grandes,
manteles grandes.

Comentarios

Entradas populares