Ni feo ni sentimental

Él era franquista, católico,  aunque bien parecido,  y putero. De todo ello se vanagloriaba.
Comparada con él, su segunda mujer era socialista. Nunca empleó  la palabra roja.
;uy considerado.
 Entre risas y sonrisas, solía provocar en las reuniones a algunos amigos y parientes
 poniendo el cara al sol a todo volumen.
A veces se encendían las "conversaciones". Se ensañaba con los que trataban de hacerle
comprender que...¡Inutil!
Ella vino al mundo pelirroja. De rojo corazón y sangre roja.
Hizo la primera comunión a trancas y barrancas.
Se rajó las vestiduras literalmente, en un arranque de botones.
¡Por mi culpa, por mi culpa, por mi maldita culpa! clamaba fuera de sí.
Adoraba a su padre pero la política era tabú dado que su visión y convincción y por
votación comunista.
Y creo que viene al caso eso de: Siéntate a la puerta de tu casa y verás pasar el cadaver
de tu enemigo. Pero no, eso no expresa el verdadero sentido.
So suyo sería: A todo marrano le llega su San Martin.

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