Tan fugaz como efimeramente, la poesía roza mi mente.

La mar, crisol azul/donde destellan las notas/de una sinfonía inquieta/de agua y luz.


Se mueve, oscila vago o agitado.
Canta, ríe, llora, gime, se queja.
Y no se apercibe con la mirada.
Camina entre notas musicales
y tiembla la carne.
Escondido se estremece.
Atraviesa la piel.
su nombre "El Duende"

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