De mi Diario

Estoy algo pachucha. La atalaya está cerrada. Y aunque contemplo el cielo desde donde estoy, no es lo mismo. El aire libre siempre me resulta amable, pese al viento, pese a la lluvia, pese a la intensidad del sol. Es mi fortuna esa de tener ese balcón hacia la grandeza del cielo.
Cuando miro adentro desde dentro, pienso que hoy es ese uno de los días en los que la mirada interior se perfila más intensamente. No se oye nada fuera, ni donde estoy. Solo el silencio grato, inmenso y que yo interrumpo al teclear. Esto me hace pensar en el cuaderno que por acelerar más he dejado abandonado pero que hoy me recuerda que para mantener este precioso silencio he de volver a él.

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