Retazos.
 Retazos
 y más retazos.
 Unas lágrimas pugnando por salir. Mas
 no quiero llorar por mi. 
Por los que quisiera llorar 
son otros, y
he decidido que no.
¡Qué no! ¡Qué no!
 No se merecen mi llanto.
Sí, sí.
 Es inconsciencia.
No. No.
Es olvido.
 ¿Pero importa el motivo cuando
 se sufre la ausencia?
¿Donde están los abrazos?
¿donde los te quiero?
¿Donde la presencia,
donde la mano que busca mi mano?
Todo está fragmentado, 
roto de ausencia.
Y un retazo de mi
niega el amago del llanto
del amargo llanto.

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