¿Cómo lo titulo..?
A estos pequeños episodios que yo vivo, no se les pueden definir ni como andanzas, ni como viajes, a no ser que les peguemos unas alas de hada y los reguemos con polvos de estrellas y una pizca de imaginación. A lo mejor, sólo a lo mejor, lo que se necesita para considerarlos es un pelín de conmiseración. Pero ya está bien con esto de querer llamar algo a estas diminutas vivencias de las que tal vez, solo la que suscribe, las halla dignas de consideración.
Una mañana, desacostumbradamente temprano, decidí dar un paseo y de paso solucionar algunas cosillas. Andaba contenta de la decisión tomada (madrugar) e iba mirando como si todo fuese nuevo. Tropezaba con alumnos que mochila a la espalda se dirigían al insti. Todos salvo raya en el agua, miraban afanosos sus móviles.
El resto de la gente que circulaba enviaban miradas hurañas en derredor. En un pequeño solar salvaje recordé la mirada de mi amigo Antonio Perez y me detuve a contemplarlo. Apenas dos o tres margaritas semi cerradas aún. Lo demás desolación. Tan temprano. Era un día de radiante azul.
Mis sonrisa se va estrellando conra el vacío. Cohelo falla. Para encontrar almas gemelas no basta con una sonrisa. Es preciso hallar otro alma.
Esto escribía porque al llegar al banco el ordenador se quedó sin linea y yo decidí esperar. ¡Qué país, pensaba a la par! ¿Cómo puñetas vamos a progresar si hasta las diez de la mañana está todo cerrado menos los bancos que se afanan por motivos obvios?
Una señora entra. La cajera le comunica que no hay linea. Se sienta a mi lado y me pregunta la causa. Interrumpo mis anotaciones y le respondo: a decir verdad señora no lo sé, ni he preguntado tampoco. Se dirige a la cajera y le hace la misma pregunta. Ya he vuelto a mis anotaciones, pero oigo que responde lacónicamente: o lo sé. La señora vuelve a mi lado. Cuando las lineas se van el mundo se apaga. Le respondo un poquito irónica: verá, yo soy más de donde hay una voluntad hay un camino. ¿Cómo lo hacíamos hace apenas tres días? Ella responde: manualmente. Pos eso- pienso, pero no lo digo. Me limito a sonreírle. Ella se levanta y se marcha.
Pasados unos segundos, la cajera me hace una seña. ¿Qué quieres hacer?
Soluciona, nos sonreímos. Me despido de las dos trabajadoras del banco. Dándole a mis dientes libertad para mostrarse afables.
Continuará.
Una mañana, desacostumbradamente temprano, decidí dar un paseo y de paso solucionar algunas cosillas. Andaba contenta de la decisión tomada (madrugar) e iba mirando como si todo fuese nuevo. Tropezaba con alumnos que mochila a la espalda se dirigían al insti. Todos salvo raya en el agua, miraban afanosos sus móviles.
El resto de la gente que circulaba enviaban miradas hurañas en derredor. En un pequeño solar salvaje recordé la mirada de mi amigo Antonio Perez y me detuve a contemplarlo. Apenas dos o tres margaritas semi cerradas aún. Lo demás desolación. Tan temprano. Era un día de radiante azul.
Mis sonrisa se va estrellando conra el vacío. Cohelo falla. Para encontrar almas gemelas no basta con una sonrisa. Es preciso hallar otro alma.
Esto escribía porque al llegar al banco el ordenador se quedó sin linea y yo decidí esperar. ¡Qué país, pensaba a la par! ¿Cómo puñetas vamos a progresar si hasta las diez de la mañana está todo cerrado menos los bancos que se afanan por motivos obvios?
Una señora entra. La cajera le comunica que no hay linea. Se sienta a mi lado y me pregunta la causa. Interrumpo mis anotaciones y le respondo: a decir verdad señora no lo sé, ni he preguntado tampoco. Se dirige a la cajera y le hace la misma pregunta. Ya he vuelto a mis anotaciones, pero oigo que responde lacónicamente: o lo sé. La señora vuelve a mi lado. Cuando las lineas se van el mundo se apaga. Le respondo un poquito irónica: verá, yo soy más de donde hay una voluntad hay un camino. ¿Cómo lo hacíamos hace apenas tres días? Ella responde: manualmente. Pos eso- pienso, pero no lo digo. Me limito a sonreírle. Ella se levanta y se marcha.
Pasados unos segundos, la cajera me hace una seña. ¿Qué quieres hacer?
Soluciona, nos sonreímos. Me despido de las dos trabajadoras del banco. Dándole a mis dientes libertad para mostrarse afables.
Continuará.
Comentarios
Publicar un comentario