Querido diario

¡Qué irónico seguir escribiendo un diario a edad avanzada!
Veía una película y se me cerraban los ojos. Cansancio, exceso de cerveza. ¿Quién me lo iba a decir que acabaría bebiendo un brebaje tan escaso de vigor y musa? Pero mandan circunstancias insólitas.
Bien pensado, no tan insólitas. Cuando se vive sintiendo cada momento, la vida es una eterna noria.
Puedo sentir que vivo la que me toca aún ahora, siendo insignificante de aventuras, de ambición por el éxito o por lo que cualquiera diría o pensaría que es el significado de lo que es vivir. ¡Ah! me hace gracia.
En estos momentos me he tirado de la cama porque me ha venido un pensamiento de lo más tonto a la cabeza, y he sentido el gusanillo de escribirlo. Sólo eso.
He pensado en lo afortunada que he sido amando. Amé al hombre de mi vida. Y tanto lo amé como lo olvidé. Eso sí, me llevó mucho, mucho, muchísimo tiempo.  Pero hete aquí,  que hay cosas que son verdades como puños; y es que el tiempo lo cura todo. Dejan de dolernos los muertos y hasta los vivos. Será que dejamos de dolernos nosotros mismos.
(Pero eso no fue lo que me tiró de la cama. Suelo enredarme- () Sigo con el hilo, a lo mejor alguien lo entiende.
Demasiado grande o crecida para escribir diario. Pero es tan bonito escribir sobre cualquier detalle, pequeño o grande... Puede ser un mensaje amoroso, un apretón de manos, un sentirse empático con un  recién conocido/a.
Yo no sé escribir,  salvo sobre lo que vivo. Y me hace gracia que alguien me diga ¿leíste los diarios de Nin?, Te recomiendo los diarios de Zenobia . Pero ¿qué concepto tienen de mi?
Madre mía, esas mujeres, esas mujeres vivieron épocas y circunstancias inenarrables.  Eran mujeres con un conocimiento y una cultura que...Nada comparable con la vida de una persona como yo. Una trabajadora corriente y una sentidora sin ajaracas, sin otro aliciente que el de haber vivido,  algo menos que mediocremente. Eso sí,  a mi manera.
Yo pensé, esta noche en concreto: quiero que me regale un ramo de flores. Y se lo dije un día en el que sentía algo así como hastío. Quiero que me regales un ramo de flores.
Lo malo que es que tuviera que decirlo. Cualquier mujer entendería esto. ¿Cierto?
Se presentó con doce docenas de claveles y me los dio. No podía abarcarlos. Ni quería. Era  una grosería más que un gesto. Y precisamente ese pensamiento que debería estar olvidado, fue el que me hizo saltar de la cama y ponerme a decir toda esta sarta de cosas sin importancia.
Cuando se escribe un diario, se repiten cosas. Pensamientos, dichos, vivencias. Y alguna vez dije del hijo de Thomas Mann lo que él mencionaba en un  libro que anda en algún estante...Yo no sé novelar como mi padre. Pues yo no sé ni escribir, ni novelar, ni nada de nada. Sólo escribir un diario que ahora a la vejez oso comentar en un medio público.
Eso sí, sin afán de lucro.
¿ A quién sino  a algún amigo/a"virtual" o real le pueda interesar salvo  porque se aburra y pasee sus ojos por lo que digo?
A mi me consuela y punto. Ni más ni menos. Y además sin arreglo.
.Es difícil cambiar cuando...
Pero esa es otra historia.

Comentarios

Entradas populares