40 Años de Paz

Salvo la tía Lola, ni papá ni mamá hablaron nunca de la guerra. Entre otras escenas nos contó que papá fue herido en el frente de Valencia y que con su sangre escribió una carta a mamá. Carta que llegué a ver, pero no a leer porque otra tía, la hizo añicos. Confieso que dejé de tenerle simpatía.
Tía Lola, contaba como los rojos entraron en la casa de los abuelos, y cómo ella muerta de miedo gritaba con el puño en alto UHP, UHP cuyo significado nos era  a los niños desconocido. Y que ya de mayores desciframos.
También entre risas contaba como mi madre, muy traviesa ella, puso una jofaina con agua y estiró encima las sábanas de las camas de los alemanes que se hospedaban en su casa.  Y que con el jolgorio se hincharon de reír cuando...Es de imaginar. Parece que a los alemanes también les hizo gracia la ocurrencia. Nos contó el primo militar que valiente saltaba por los tejados disparando a los rojos, sin ser nunca herido. .Tan guapo. (Llegó lejos en el cargo). No lo conocimos porque fue destinado a Melilla creo recordar.
Más tarde,  por una de las mujeres que venía a la casa a coser supe que habían fusilado a mucha gente contra los muros de la cárcel. Gente pobre, Sí, Pepa y Julia, venían a la casa a lavar y planchar la una y a coser la otra. Ellas contaban otras cosas cuando mamá no las oía.
Contra lo que se pueda pensar: no eramos ricos. Ellas eran muy, muy pobres.
Algún día, me dí cuenta de que al ver el Nodo, se me hacía un nudo en el estómago y cuando asomaba el Caudillo se me agriaba la saliva en la boca.
Von nun an ging Berg ab,  en mis ideas, si es que tenía alguna, como diría un alemán.
Desde entonces todo fue cuesta abajo con aquél hombre pequeño. Cada vez que lo veía en el cine se me subía la bilirrubina.
No, yo no tengo historias tristes de guerras que contar, pero eso no es óbice para que me embargue la tristeza por tanto sufrimiento causado amén de una terrible indignación contra aquellos cuarenta años de una falacia denominada CUARENTA AÑOS DE PAZ.


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