Hay sitios que

Hay sitios a los que no deseamos ir. Pero nos lleva la vida. Hay gentes con las que no queremos estar. Pero nos une la vida. Hay camas en las que no queremos dormir. Pero nos obliga la vida.
La cuestión es, ¿cómo tomar aquello que la vida nos depara sin excesivo padecer?
Debo reconocer que he madurado más de lo que pensaba. Claro que con los años que me he colocado encima...ya iba siendo hora.
Imagine el que esto lea, una mujer, más que mayor, con ideas rojas como la grana, acostadita al lado de alguien que echa el Tarot, y recita de memoria (y sin saber inglés) a W.Whitman. A mi adorado W. Whitman. Que cree en Dios, y acude a Jerusalem al muro de las lamentaciones, donde se desvanece de espiritualidad y de amor por un palestino que se ha casado hace tropecientos años y que la ha bloqueado del whatsapp porque "me tiene miedo".  Y todo esto según su hermana. A lo de W. Whitman me refiero. Lo demás parece salido de una mente campanillesca. Con novio doce años del cual se separó, y que la visita día a día durante horas. Un hermano salido de una granja (música asnal) y de misa diaria, lo que no le ha dotado de educación, ni de cortesía, ni de caridad para con los otros enfermos que no sean su hermana. Tipischen Khatoliken.
Su hermana se salvaba, la verdad sea dicha. Su segunda hermana que venía todas las tardes de cuatro a nueve, también. Salvo en sus eternas quejas de: todo funciona mal. "No nos atienden como es debido" "No nos dicen nada" "Cuándo nos harán esto o aquello".
Y ésta que escucha y calla. A lo sumo llama a la comprensión y a la paciencia. Y sonríe como la esposa del marido que le traía violetas sin que ella supiera nada y con enormes ganas de encontrar el túnel de Cabaret y chillar como posesa.
Pero los caballeros, ¡ay los caballeros! de diez a dos del mediodía.
Aún hoy me pregunto cómo no estallé.
Se las daban de señoritos. Y hasta el novio tenía pinta del  típico señorito andaluz..
No sé como no me quedé en el sitio, ni cómo no le puse las banderillas. Rojas y gualdas.
Sería largo de contar y no es mi estilo. Baste con saber que tenían dos chichas contratadas de Ámerica del Sur, de "nuestra" Ámerica. Que se dio un caso en que desesperada les dije a mis hermanas: es mejor sólo colonizar, no enseñar, porque si no, no podemos esclavizar.
Ahí queda eso. El resto...¡a imaginar tocan!
Ellos muy naturales, muy naturales. Y muy malagueños. Mucho.

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