El augurio aciago

Debía correr el año 1962, o cerca, cuando escribí un pequeño poema.
A grosso modo decía: "si vieras, Federico/ las calles de nuestra Málaga/ holladas por esos pies blancuzcos enfundados en sandalias con calcetines...y esos pechos que ya no se levantan...embuidos
en esas redes de pesca-imitadas-.
En fin. Algo así comentaba cuando todos a una alababan un  turismo barriobajero que empezó a invadir la ciudad y las playas. En los hoteles servían los que su tierra vendieron por dos reales, mientras los turista de los hoteles disfrutaban.
Una gente procaz sin atisbo de mesura y  con la que a los celtíberos se les caían algo más que las babas...
Hoy a equis años de distancia, causa horror pasear por Málaga.
Totalmente invadidas calles aceras y plazas, por una masa de seres que se orea al sol en los bares que(
no sé si los museos estarán tan llenos de ellos)...Pero, pelillos a la mar, aunque si pudiera, ¡ay! si pudiera no sólo echaría los pelillos.

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