Sin pensarlo dos veces.
Al mío padre le gustaba el flamenco y odiaba a los gitanos como buen falangista.
Con el tiempo él aprendió de sus errores, y yo aprendí de él que, con el tiempo, todo se pone en su sitio si hay una voluntad para ello. Redundancia incluida.
No sé si mi padre dejó de ser falangista hasta el día de su ida, pero se veían señales inequívocas de que así era. (Nunca los ojos de una hija son de fiar si mira a su padre, aunque sean los míos y vean con relativa claridad, pero ¿quién soy yo para juzgar?).
Viene al caso que, hoy, viendo un video del Potaje Gitano de Utrera, uno de esos gitanos me ha recordado a mi progenitor. Y es que tenía algo muy mucho de gitano en su porte elegante. ¡Probe mío
si supiera lo que estoy escribiendo de su persona! Me viene una risa tan buena que, supongo me perdonaría. Ese padre que tanto le gustaba oírme cantar boleros, tanto que se estaba muriendo y me lo pedía y yo con el corazón compungido le cantaba con lágrimas en los ojos, La Barca, Amapola y algún otro que ya he olvidado. No así a él. Eso es muy difícil de olvidar.
Papá lo que oigo va por tí.
Con el tiempo él aprendió de sus errores, y yo aprendí de él que, con el tiempo, todo se pone en su sitio si hay una voluntad para ello. Redundancia incluida.
No sé si mi padre dejó de ser falangista hasta el día de su ida, pero se veían señales inequívocas de que así era. (Nunca los ojos de una hija son de fiar si mira a su padre, aunque sean los míos y vean con relativa claridad, pero ¿quién soy yo para juzgar?).
Viene al caso que, hoy, viendo un video del Potaje Gitano de Utrera, uno de esos gitanos me ha recordado a mi progenitor. Y es que tenía algo muy mucho de gitano en su porte elegante. ¡Probe mío
si supiera lo que estoy escribiendo de su persona! Me viene una risa tan buena que, supongo me perdonaría. Ese padre que tanto le gustaba oírme cantar boleros, tanto que se estaba muriendo y me lo pedía y yo con el corazón compungido le cantaba con lágrimas en los ojos, La Barca, Amapola y algún otro que ya he olvidado. No así a él. Eso es muy difícil de olvidar.
Papá lo que oigo va por tí.
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