Mirada Deficiente

Ayer, no me fue posible disfrutar del encuentro con la intensa alegría de otras veces.
Mientras la amiga solucionaba asuntos, y yo intentaba hacer lo mismo, una niebla, aunque poco densa, lo envolvía todo y a mi con ella.
Caminaba como si me costase ver el camino, distinguir los objetos. Tanto era así que me sentía como ebria, inseguro el caminar. Como si pisase en algo viscoso que envolvía no sólo la vista, sino cada paso, cada cosa. Tan así fue que tenía a la amiga casi ante mis ojos y no la ví.
Me dijo, cógete de mi brazo. No necesito tu brazo, le respondí necesito ver. . Mejor tu abrazo ahora después.
Hablamos largo y tendido. Mencioné al nuevo conocido que tropecé en "nuestra Librería" y otros encuentros.
Lo pasamos bien en nuestras interioridades, ellas sin nieblas que impidiesen nada. 

Comentarios

Entradas populares