Un cielo cualquiera

Al levantar la vista del libro que estaba leyendo y ver el mar y el cielo que me rodeaban no pude por menos que lanzar un ooooh maravillado ante aquél mar verdiazulado y un cielo azul turquesa salpicado al poniente de pequeños cirrios.
Olvidando el libro de momento, paseé la vista totalmente embaucada por los tonos que asomaban ante la ventana. Al este plateando la mar bajo un techo azul celestisimo, de tan celeste.
A lo lejos y entre los mamotretos edificados, se dejaba asomar el rompeolas con ribetes de blanca espuma.
Sopla un poniente suave.
Ante mis ojos el sonido y el aleteo inquieto y esforzado de una zurita tratando de elevarse en un vuelo inmóvil, mientras un coro de aves anuncian un día de primavera.
Dejo la pluma para contemplar y complacerme en éste momento único que se me regala.

Comentarios

Entradas populares