Ayer hoy y mañana de España

Nadie sabe cuántas lágrimas he vertido sobre nuestros poetas, arrancados de nuestra tierra. Por uno enterrado en ella sin saber donde, y por otros que volvieron con la esperanza de ver nuestro país efervecer de libertad. Por los que los años de dictadura no permitieron volver. Tanto duró.
Nadie sabe cuantas lágrimas he vertido viendo desaparecer esa misma libertad en manos de los que creímos que nos harían libres porque a ellos también los creímos libres.
España de cal y canto, de misterioso latir, de truculenta fe en lo invisible.
Pero el llanto no empapó a los responsables, ni humedeció su quehacer duro y seco.
Nuestro pensar endémico seguirá estando ahí cuando me haya ido.
Viriato era lusitano.
Ésta España nuestra, desconoce el quehacer común. Como yo misma confieso.

Comentarios

Entradas populares