Nubosidad
Esos días grises en los que, sin motivo ni razón, nubes negras ocupan e invaden el ánimo ocultando hasta gestos de cariño, las más cálidas palabras de aliento. En una palabra toda gana de vivir. Esos días donde la abulia se abre paso a grandes zancadas, arrasando todo intento de gracia. Esos días que no tienen explicación alguna, que te niegan la energía vital. ¡Ay! esos días viven en mi y en cada uno de nosotros de vez en vez. Se hacen un hueco indeseado en nuestro cotidiano pasar. Se sientan con todo su peso sobre nuestra espalda impidiendo todo movimiento hacia la luz. Ni libro que nos contente, ni música, ni gesto amigo que conforme ni alivie. La mirada extendida hacia el azul se niega a ver, el oído a oír canto alguno que no sea el de la decadencia, el aroma de la flor a oler, el tacto a sentir hasta la seda de la misma piel. Áspero el gusto, agrío en la boca. Un bocado de duro cuero carente de sal, que nos haga salivar. Así son esos días.
Crece la búsqueda hacia no se sabe qué horizonte, ni hacia qué brazos.
Crece la búsqueda hacia no se sabe qué horizonte, ni hacia qué brazos.
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