Divorcio
Mientras tú te dirigías a las barras de las tascas yo me iba a la judería y a este y al otro lugar del pasado tras la huella, tras los vestigios de la historia de los pueblos que nos habían precedido.
Entonces me quedé preñada de Toledo.
Y mientras me detenía a contemplar los jardines, la majestuosa mansión, del imborrable Aranjuez, tu dirigías tus pasos hacia aquellos deliciosos cangrejos de río tan famosos.
Y me iba sola a bailar. Y me iba sola a tal y cual exposición y me iba sola y me iba sola.
Un día cualquiera me hice la pregunta: ¿y yo pá qué quiero un marído?
Y te envié a la tasca que tanto te gusta.
Entonces me quedé preñada de Toledo.
Y mientras me detenía a contemplar los jardines, la majestuosa mansión, del imborrable Aranjuez, tu dirigías tus pasos hacia aquellos deliciosos cangrejos de río tan famosos.
Y me iba sola a bailar. Y me iba sola a tal y cual exposición y me iba sola y me iba sola.
Un día cualquiera me hice la pregunta: ¿y yo pá qué quiero un marído?
Y te envié a la tasca que tanto te gusta.
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