UCI

 Mis manos extendidas a la eternidad bucean en lo más profundo en tu busca. Pero no te hallo en ese sueño de roca venenosa. La bruma espesa impide la visión.
Susurro. Te susurro infancias de agua y ríos felices, de encuentros de siempre.
Han llegado tus hijos. Dos torres de desdicha y esperanza. Hermosos. Y tu hija, llena de vida y alegría, ha dejado la sonrisa en el cajón del parque donde tu nieto, ajeno, juega esperándote.
Opa, Opa, wann kommst du?
La espera se alarga.
¿Volverás?

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