Título imposible

Y él, con su porte de dignidad que, los puristas de la compostura tanto alabarían, no derramará una lágrima, ni ante el dolor, ni ante la mismísima partida del más amado de sus seres.
Él, está muy lejos de las vulgares muestras de dolor que, los débiles, exaltados y desmedidos suelen evidenciar sin pudor alguno.
El, todo un hombre, ese hombre, que es, se erguirá, sin perder un ápice de compostura, sobre la ordinariez que significa el llanto, sobre la manifestación del común denominador de la simplona tristeza.
Él, imponente como un Moai,  ignorando como gran parte de él está hundida en la tierra.

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