Estado de buena esperanza

A veces, quizá demasiadas, me pasa por la cabeza esta España política. Me pregunto, qué entendemos los españoles por Estado y me temo que habrá quién diga que Estado es Gobierno, o Administración. Desde luego sería una falacia pensar que el Estado somos todos. ¡Oh, no, en España, no!  Y no voy a relatar por qué digo semejante cosa. Los años enseñan más, que el gran Libro de Petete. Y en eso baso mi pensamiento: en la experiencia. 
Compruebo con tristeza que, para el Estado de España, soy una mota de polvo de la que se puede sacar algunos céntimos. Y lo hace con un descaro rayano en...¿qué? No hay palabras para tamaña mediocridad, mentira certificada por escrito, ni desvergüenza. 
Y si hablo de mi, no es porque me crea especial, sino porque denuncio lo que pienso. Me consta que como yo hay cientos, miles, algún millón de españoles que se sienten tan maltratados por el gobierno, por los sucesivos gobiernos presentes y pasados que yo. Y aún me temo que por los venideros si es que llego a verlos. Cuatro años dan para mucho y a cierta edad, pues ya se sabe. (Aunque la edad no tenga nada que ver. La Parca es la más leal de las compañeras).
¿Cambiará alguna vez ésta España?

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