VIOLACIÓN
Querido y estimado, Pedro:
Agradezco el mensaje que me has enviado por teléfono, y que habla de la comunicación, que ha remitido a las redes, la chica, la muchacha, la mujer, la dama, la señorita, la PERSONA, que ha sido forzada por cinco toritos subidos de tono y escasos de moral, de hombría, de dignidad, de honestidad, de vergüenza, de calidad humana en una palabra, y de todo lo demás que, cualquier PERSONA que sepa ser PERSONA lamentaría, odiaría y se avergonzaría. Pero no estamos hablando de eso, amigo Pedro. Y ni siquiera merecería mencionarlos, si no fuera porque con esto que me has escrito, y compartido con la mejor de las intenciones y, aunque sin palabras, con la máxima repulsa, y de la que me hago extenso eco, te respondo que no se quién es peor, si esos canallas o la ley que dice amparar a los ciudadanos de un país machista, soberbio, indigno y mil calificativos más, donde todo se vende al mejor postor, corrompido hasta la médula, manoseado por Europa y EE.UU.
JUSTICIA ESPAÑOLA, copia fidedigna de lo que es este país, de sus políticos, de su iglesia y de todos sus "poderes" representativos, y por ende de su pueblo. Porque no hay que pensar en que los VIOLADORES, LOS JUECES y demás (sin calificativos posibles) no sean pueblo, parte del pueblo, aunque ellos no se consideren y nosotros otros, los que somos pueblo honrado y honesto denostamos sin avergonzarnos de ello.
Es tan triste, tan indignante el resultado de este juicio, que se me atraganta la bilis.
No hay más grito que el grito de injusticia al que se ha visto sometida esta mujer y todas las demás personas que se han unido a él.
¿QUIÉN JUZGARÁ A ESOS JUECES?
¿QUÉ DIOS?
Agradezco el mensaje que me has enviado por teléfono, y que habla de la comunicación, que ha remitido a las redes, la chica, la muchacha, la mujer, la dama, la señorita, la PERSONA, que ha sido forzada por cinco toritos subidos de tono y escasos de moral, de hombría, de dignidad, de honestidad, de vergüenza, de calidad humana en una palabra, y de todo lo demás que, cualquier PERSONA que sepa ser PERSONA lamentaría, odiaría y se avergonzaría. Pero no estamos hablando de eso, amigo Pedro. Y ni siquiera merecería mencionarlos, si no fuera porque con esto que me has escrito, y compartido con la mejor de las intenciones y, aunque sin palabras, con la máxima repulsa, y de la que me hago extenso eco, te respondo que no se quién es peor, si esos canallas o la ley que dice amparar a los ciudadanos de un país machista, soberbio, indigno y mil calificativos más, donde todo se vende al mejor postor, corrompido hasta la médula, manoseado por Europa y EE.UU.
JUSTICIA ESPAÑOLA, copia fidedigna de lo que es este país, de sus políticos, de su iglesia y de todos sus "poderes" representativos, y por ende de su pueblo. Porque no hay que pensar en que los VIOLADORES, LOS JUECES y demás (sin calificativos posibles) no sean pueblo, parte del pueblo, aunque ellos no se consideren y nosotros otros, los que somos pueblo honrado y honesto denostamos sin avergonzarnos de ello.
Es tan triste, tan indignante el resultado de este juicio, que se me atraganta la bilis.
No hay más grito que el grito de injusticia al que se ha visto sometida esta mujer y todas las demás personas que se han unido a él.
¿QUIÉN JUZGARÁ A ESOS JUECES?
¿QUÉ DIOS?
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