A tí II
Quién podía imaginarte burbujeante de palabras sin cesar.
Tú, que pasaste silencioso media vida a mi lado.
Cuando decimos conocer a alguien, queremos o debemos añadir, o
como te imagino.
Como <creemos conocernos a nosotros mismos>.
Así mi conocimiento de tí es pura fe.
Con que facilidad nos drogamos de auto engaño.
Y de repente tu verborrea imparable, no deja, ni permite interrupción alguna.
Claro que has bebido. No mucho, lo suficiente.
Tu voz un torrente imparable.
Tus palabras un alud de certezas.
Afirmas conocerme, estableces semejanzas.
¡Oh tristeza y horror!
A mí, que tanto en esta vida reflexioné y me busqué sin hallarme.
Sin encontrar en tí nada sino reproche.
Cuando escribía, ni una pregunta sobre qué.
¿A eso se debía tu silencio?
¿A estudiarme?
Entonces, ¿cómo pudiste errar tanto?
También te decidiste a escribir.
¡Hacías tantas cosas como yo!
Hasta opinabas con idénticas palabras,
sin que yo alzara mi voz.
Aprovechabas momentos en compañía de otros.
Y a mí que tanto me gusta hablar...callaba.
Tú, que pasaste silencioso media vida a mi lado.
Cuando decimos conocer a alguien, queremos o debemos añadir, o
como te imagino.
Como <creemos conocernos a nosotros mismos>.
Así mi conocimiento de tí es pura fe.
Con que facilidad nos drogamos de auto engaño.
Y de repente tu verborrea imparable, no deja, ni permite interrupción alguna.
Claro que has bebido. No mucho, lo suficiente.
Tu voz un torrente imparable.
Tus palabras un alud de certezas.
Afirmas conocerme, estableces semejanzas.
¡Oh tristeza y horror!
A mí, que tanto en esta vida reflexioné y me busqué sin hallarme.
Sin encontrar en tí nada sino reproche.
Cuando escribía, ni una pregunta sobre qué.
¿A eso se debía tu silencio?
¿A estudiarme?
Entonces, ¿cómo pudiste errar tanto?
También te decidiste a escribir.
¡Hacías tantas cosas como yo!
Hasta opinabas con idénticas palabras,
sin que yo alzara mi voz.
Aprovechabas momentos en compañía de otros.
Y a mí que tanto me gusta hablar...callaba.
Comentarios
Publicar un comentario