No deja de ser un diario

Quedamos.
La hora exacta. ¿A quién importa?
Le gusta la mesa, le gusta el menú, y la charla liberada por mi incesante modo de hablar encuentra respuestas en ella.
Siempre cortas.
El día que hable vaciándose, callaré. Y seré felíz.
Entretanto...
Amiga, ¿por qué hablo sin parar?
¿Es mi ego tan exacerbado?..
¡No, responde! El ego es otra cosa.
Y vuelvo a perderme.
Ejemplos des vivencias. No tengo otra. No hay libros de texto, no hay más que intuición y experiencia. Y sí, libros leídos a montones. Sin intención de academizarme. Por ansias de volar, por ansias de compartir vidas, suelos, tierras, tiempos. En una palabra: vida.
Amiga, horas. No las horas de Virginia.
¡Que bien lo trajo Cristina!
Naturalmente que no hay comparación.
Sé demasiado bien, donde y quién soy, literariamente hablando. No estoy tan segura respecto al resto de lo demás. Es tan complejo como simple. "Dualidad humana". Resumiendo.
Se me da mejor bis a bis.
No tengo arreglo.
Pero, cada minuto compartido es un festejo. Es un algo digno de ser vivido, No importa lo que dure. Un abrazo al encontrarte en un lugar distinto al habitual. Un abrazo, así, surgido de repente. Una alegría
por verte. ¿Qué más da?
Lo uno lleva a lo otro, y el día es magia falagia, y brinca en el pecho eso que llamamos corazón y no tenemos ni idea de cómo se llama en verdad eso que te estima feliz. Pero lo eres.Y lo eres porque existe ese ser con el que has enhebrado la hebra. Sin redundancia.
A lo mejor, a lo mejor es comunicación de piel a piel. Un cuerpo a cuerpo pacífico, amistoso, sincero.
Y eso nos basta.

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