Adiós José Luis María

Adiós, Luis:
Qué poco ha faltado para no despedirnos. Sólo un par de semanas. Justo cuando te diste cuenta de que necesitabas a tus hermanos. Tú decidiste separarte y volverte a unir. Hay vínculos excesivamente fuertes aunque estén latentes.
No voy a ir a enterrarte. Te enterraré en otro lugar cerca de mi, dentro de mi. Dicen que quién avisa no es traidor; y yo lo avisé hace mucho tiempo ya. No enterraré a ninguno más de los míos, que ni son míos ni de nadie porque nadie debe pertenecer a nadie. Basta con quererle y demostrárselo. Y se me viene a la cabeza aquella canción: tú conmigo estás cumplío, no me tienes que dar ná. Pues eso creo haber hecho contigo. Más que cumplir, lo hice con gusto. Porque cumplir con un deber ético satisface el alma.
A lo mejor es sólo una excusa. Nos engañamos a nosotros mismos tanto aún pensando que no lo hacemos. Los ojos de los demás no me importan. Me basta saber que si te lo digo antes lo hubieras entendido.
Adiós Luis. Cada noche te recordaré. Van creciendo los fantasmitas. A mi edad, es de esperar que crezcan las despedidas, pero si fuera como muchos creen, yo debí irme antes. El azar es caprichoso, la muerte ni te cuento. Aún no sé si has sufrido mucho rato. Es lo único que importa y, espero saber que no ha sido así. Por lo de morir solo, no te preocupes,  todos lo hacemos aunque mal de muchos sea consuelo de tontos.
Adiós, muchacho. Esta noche te cantaré una ranchera. La oirás sólo tú porque solo a ti va dirigida. Disfrútala.



 

Comentarios

Entradas populares