Algún cansancio de siglos

Estamos las mujeres tan resentidas 
de ellos, como ellos ufanos
de decicarnos versos.
Nuestro resentimiento al fin
justificado queda,
de ellos, sólo
sálvese quién pueda.
Mujeres
asesinadas por los amantes
decidme,
os escribieron algún poema,
os cantaron alguna canción
sin el estribillo:
porque eres mía.

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