Homenaje

Anoche pensaba en mis muertitos. Hacía recuento. Y me sorprendió la cantidad de los que se habían marchado.
Unos pocos-bastantes- apenas habían llegado a la edad de los veinte y poco. Algunos no superaron la cincuentena.  los más mayores (entre ellos mis progenitores) no lograron los setenta, dos hermanos tampoco. Sólo dos, algo más lejanos en la escala familiar,  habían alcanzado los ochenta largos.
Si los números no mienten, mis muertitos más jóvenes se llevan el trofeo, si es que morir joven se merece algún premio.
De cuando en viento, recorro sus rostros para así,  rendirles pleitesía.
Lo curioso de todo esto es que, a la persona que más quise en este mundo, no pueda ofrecerle honor alguno. Y es que no se, si está vivo o muerto. Por eso, cuando lo recuerdo, le deseo todo lo mejor de este mundo.
Hoy, cumpliría setenta y ocho años.
Y fue mi amante, mi amigo y mi esposo.

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