De lo irreversible
Estupidez, estupidez. Es mera estupidez pensar en.
El azar, de un plumazo, borrará cada idea, cada intención buena y mala.
Entonces...
Esa insistencia inútil de la humana condición hallará su fin.
Sin sorpresas, se añadirá a la larga lista de habitaciones vacías, de trivialidades, de costumbres asidas a las células por siempre jamás.
Las voces perdidas no se repetirán y el silencio denso se hará aún más espeso.
¿Hubo otro tiempo?
¿Hubo otras voces?
¿Eran amables?
Como saberlo en este magma de hirviente lava, que quema cada pisada, cada zancada en la huida, cada llamada ahogada.
Estupidez, estupidez. Es mera estupidez pensar en.
El azar, de un plumazo, borrará cada idea, cada intención buena y mala.
Entonces...
Esa insistencia inútil de la humana condición hallará su fin.
Sin sorpresas, se añadirá a la larga lista de habitaciones vacías, de trivialidades, de costumbres asidas a las células por siempre jamás.
Las voces perdidas no se repetirán y el silencio denso se hará aún más espeso.
¿Hubo otro tiempo?
¿Hubo otras voces?
¿Eran amables?
Como saberlo en este magma de hirviente lava, que quema cada pisada, cada zancada en la huida, cada llamada ahogada.
Estupidez, estupidez. Es mera estupidez pensar en.
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