https://youtu.be/e9RS4biqyAc

Amo su voz en sus palabras. Oígo su fuente que cantaba, el aleteo de la mariposa. la sangre derramada de Ignacio y la suya propia.
Entre las brumas del sueño sus versos.
Abrí los ojos para entornándolos de nuevo, sentir el terciopelo azul de su voz en mi oído.
Sentí frío.
La cara me ardía.
¿Fiebre yo?
Desgrané el día:
sólo la daga helada de la densa niebla diurna, quizá,
se clavaba en mi hombro.
El cielo turbio.
Oí una guitarra. Cuerda a cuerda. Nota a nota y pensé: Paco podría ser este guitarrista.
Acabó. No sé si la vigilia o el sueño. La música si acabó. Y el locutor dijo: Concierto de Aranjuez y Paco de Lucía.
Hacía rato que era miércoles.
¿Donde estaba el martes?
Alguien habló de la indiferencia del mar en su horizonte y...





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